martes, 15 de julio de 2008

Los patitos viajeros

Dicen que todos los días se aprende algo…los hermanos Guerrero, personas llenas de curiosidad e interés por múltiples temas, proporcionaron a su grupo de amigas información relativa al hallazgo de unas corrientes marinas, usando como instrumento un numeroso grupo de patos de goma. Despertando en ellas una inquietud que durante días, en momentos de pausa, volvía a sus cabezas.
Así fue como Luna comenzó la búsqueda de datos relativos a semejante hecho. Y así fue como descubrió que en 1992 un buque de carga procedente de Hong Kong y con rumbo a América sufrió una avería en el Océano Pacífico, vertiendo en las aguas parte de su carga; 29000 patitos, tortugas, castores y ranitas. Y comenzaban así un viaje de gran utilidad para la geografía. A partir de las direcciones que estos patitos de goma han ido tomando a lo largo de su viaje, los científicos han podido estudiar las corrientes oceánicas de una manera nunca antes pensada.
A veces los mejores instrumentos son los más simples. Pensemos en la cantidad de aparatos de medida que se pueden usar hoy día en el estudio de la geografía. Instrumentos de gran precisión que nos han permitido analizar características de nuestro planeta con un solo “clic”. Y sin embargo es curioso, la casualidad coloca los patitos de goma justo en el lugar que les corresponde, el agua, pero no en una bañera donde nuestra mente los localiza de manera natural, sino navegando por el inmenso océano. Y es en este medio donde los patitos alcanzan una utilidad para la que nunca fueron pensados. Y en vez de divertir a los niños en sus baños, se dejan arrastrar por la fuerza de las aguas mostrando en su peregrinar, nuevas posibilidades a la ciencia.